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miércoles, 22 de octubre de 2014

Don Agapito, el coherente


Era don Agapito el paradigma de la prudencia y la coherencia. Y no es que fueran estas virtudes que lo adornaban fruto de la genética o de la instrucción recibida, sino algo más profundo: esencial, diría yo.

Ya desde el mismo instante de la concepción, su feto percibió la multifuncionalidad de la placenta materna, por lo que además de servirse de ella como canal alimentario, se procuró aprovecharla como antena parabólica transmisora del mundo exterior. De este modo, pudo verificar que las ondas sonoras transmitidas a través de aquel órgano que le mantenía unido al seno materno, se amplificaban en el medio amniótico donde su ser se gestaba.

Gracias a tal descubrimiento, Agapito pudo estar completamente informado de cuanto de interés acontecía " allí afuera", en el mundo exterior. Y así se forjó su naturaleza humana y su carácter, pues a través de lo vivido, escuchado o comentado por su madre, asumió la situación real y verdadera de la vida que le esperaba: un país corrupto con una cuarta parte de su población activa malviviendo día a día en busca de empleo; pederastas sin rehabilitar campando a sus anchas por parques infantiles, banqueros, trincones, infames políticos jugando a ser dioses a bordo de coches oficiales...


Y prudente, Agapito, decidió no salir. Cierto es que estuvo tentado a hacerlo de aquella manera y dentro de plazo legal, pero la tardanza en la tramitación parlamentaria de la reforma y la posterior dimisión del ministro del ramo, lo dejaron fuera de plazo de los supuestos contemplados por la ley de interrupción del embarazo anterior. Y además,... ¡con un pederasta suelto, cualquiera!. 

También tuvo un conato de salida aprovechando el traslado de sus padres a Cataluña evitando, de ese modo, tener que tomar partido y afiliarse con los antitaurinos teniendo que manifestarse, asumiendo riesgos, pedradas y hasta posibles detenciones y cargas policiales desde Tordesillas a Algemesí. Aprovechando la cultura de reciclaje de cosos taurinos en espectaculares centros comerciales, calculaba que solucionaría alguno de estos problemas vitales que ya empezaban a acuciarle, pero el clima creado por las últimas encuestas publicadas sobre la consulta independentista, acabaron por hacerlo desistir en su intento de explotar la bolsa que, por aquel tiempo, ya se asemejaba a la de un globo aerostático.

Fue tanta su prudencia, que a lo que a la madre se le antojaba tardanza, el vecindario empezaba a verlo como excusa de falsa preñez para justificar la tremenda gordura de la Sebastiana, quien al cabo de los años acabó por aceptarlo como argumento válido, aunque de vez en cuando sintiera ardores de estómago que, aunque típicos de un embarazo, no eran sino producidos por el roce del bigote de Agapito, que ya empezaba a despuntar.

No pudo elegir ni el día ni el lugar, aunque de haber podido hacerlo, le hubiese gustado ser el día en que el país tuviera a todos sus políticos encerrados contra Mas (contra más, mejor), estudiando la estrategia bíblica de David. Por eso, cuando alumbró, todos dijeron que lo hizo póstumo y que la mujer por su avanzada y crítica edad había muerto de parto, pero Agapito sabía, a ciencia cierta, que fue por cesárea del forense tras el fallecimiento, por ciclo natural, de su santa madre.


Lo primero que hizo al venir al mundo, fue registrarse. Aunque no en el registro Civil, sino en la Oficina del INEM, donde su falta de titulación, de experiencia laboral y ausencia curricular fueron determinantes. Pero como el siempre dijo y mantuvo, la culpa no había sido suya sino del proceso constitucional de abdicación real que, por imprevista, habría dejado sin validez la firma del título de la promoción universitaria que le hubiera correspondido por su edad hacía varias décadas.

Tampoco tuvo fortuna en las Fuerzas Armadas donde quiso alistarse como profesional y sacarse unos euros ya que, según le dijo en Comandante de la Zona de Reclutamiento, su "quinta" de reemplazo ya estaba licenciada.

No pudo competir con los chinos en los comercios de todo a uno; ni con los rumanos en la construcción ni los argentinos en hostelería, ni con los sudamericanos en dependencia. Tampoco con Ronaldo ni Messi en fútbol, ni con los árbitros ni con los consejeros de Bankia o Caja Madrid en el tema de tirar de tarjeta negra, roja o amarilla. Ni tan siquiera con los parados andaluces y extremeños en la agricultura subvencionada. Mucho menos con los contrabandistas de Gibraltar en los estancos. Por eso, aprovechando sus ingentes referencias y conocimientos matriciales, acabó recalando como tertuliano en el canal televisivo de turno donde sus datos históricos y retrospectivos, levantaban ampollas.

Pero fue su irreducible posicionamiento a favor de Excalibur frente al misionero, lo que acabó por granjearle las enemistades del poder, que no comprendió sus coherentes argumentos que defendían la vida del inocente canino contagiado por alguien que se suponía haber seguido el ejemplo de su dios, pero que, en el último momento, decidió intentar apearse de su cruz y solicitar su aeronáutica retirada antes que apurar de beber la amargura del cáliz. 


Al final, una llamada telefónica del Presidente de la Comunidad, acabó relegándolo a hombre del tiempo, en cuya prudente previsión nunca falló: "Tendremos lluvia y viento en varias regiones. El tiempo estará nublado y varias nubes en las montañas. Solamente Canarias, tendrá tiempo primaveral".

6 comentarios:

pallaferro dijo...

Es que en eso estamos. Pà qué salir al mundo exterior de pandereta?

- Nacer pá qué?
- Pá ná cer!

Bien por Agapito, y el Malvis que lo "parió"!

Un abrazo,

Leonor, R. dijo...

Caballero Malvís: ciertamente la realidad actual queda perfectamente reflejada a través de vuestra buena y sapiente pluma. Una realidad que emplea fórmulas exactas a la hora de entroncar con el pulso de un país tantas veces desnivelado y tan lleno de hendiduras, fracturas y despropósitos. Vuestro Agapito atrapa con coherencia y con profundidad esa línea que se bifurca hacia las más profundas carencias de una sociedad que da las espaldas a los verdaderos problemas de este reino. Vos lo hacéis con clarividencia y con maestría, entrando por todas las puertas donde se cuela el buen verbo empleado y la idoneidad de un texto, al que se une la mordaz ironía, tan necesaria para construir el plano de la verdad: ay, el curso de la historia y las soflamas políticas, con el Mas y los menos... y los juegos de tantos intereses creados frente a un recorrido que pudiese tornar en trayecto más honrado y más justo. ¿Dónde la transparencia y la solidaridad vertida en ánforas de esperanza, tanto tiempo inclemente?

Grato me es recorrer vuestro intenso mundo literario y vuestras acertadas y aceradas reflexiones, Syr Malvis y, prestamente, deseo que os llegue mi reconocimiento desde una de las almenas del castillo del sureste donde me hallo.

Alkaest dijo...

Solo por este párrafo:
"El inocente canino contagiado por alguien que se suponía haber seguido el ejemplo de su dios, pero que, en el último momento, decidió intentar apearse de su cruz y solicitar su aeronáutica retirada antes que apurar la amargura del cáliz".
Solo por eso, tan "políticamente incorrecto" como las verdades del barquero, ya se merecía esta narración un Nobel, un Planeta, un Grammy y un Oscar. Porque es lo que muchos piensan y nadie se atreve a decir, salvo aquellos a quienes "nos la suda" todo lo correcto, la urbanidad y la educación, cuando son pretexto para la hipocresía y el rancio beaterio.
Pero además, incluso si queremos obviar ese preclaro párrafo, teniendo en cuenta que "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", todavía se merecería esta "parábola" cuantos premios hay en el mundo, por la última foto, la del perro "votando" por el candidato de sus amores de forma tan explícita.
Creo que muchos sentimos sana envidia de ese noble perro, porque hace lo que muchos querríamos hacer...

Salud y fraternidad.

chis dijo...

Divertido y acertado retrato de un país en el que tanta falta nos hace la honradez, la verdad, la tolerancia, la fraternidad... y el humor. Igual así mejoraba la economía "por añadidura" (no se me enfade el magister por la cita)

Cuando veo al corrupto de turno me pregunto qué valores le enseñaron en su casa. A casi todos ellos se les presupondría distinta y mejor educación (con mayúsculas) que la que muestran.
Se necesita narices para robar sin necesidad...

Un abrazo

KALMA dijo...

Hola! Estoy riéndome a carcajadas y que sepas que Mas sin acento equivale a pero y me sumo a lo que dices y a todos los comentarios, un escrito con cierta sátira y con toda la realidad, por cierto y si le preguntas si ha intentado ser Alcalde de la Comunidad de Madrid? Ahí admiten a todos los caninos contagiados, jeje.
Besos!!!

Malvís dijo...

Gracias, amigos. Y ya veis. Me cuenta don Agapito, que no fue Gurtel, sino el vengativo Excalibur quien mató a Mato.

Besos y abrazos


Publicación 2006
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