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lunes, 28 de diciembre de 2009

El ojo de Tauro

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Dicen que la sanidad va lenta si vas a través de la Inseguridad Social, pero, a veces, la cosa también se toma su tiempo yendo por el sistema privado.

Hacía ya cerca del año y medio que, tras un levantamiento de pasiones, a Aldebarán se le torcieron, entre otras cosas, las letras de los finales de los renglones. Parecía que le habían echado un mal de ojo y, con ello, se le había hecho algún mal en el ojo. La mera idea de perder la vista invadió y amedrentó su mente. Las consecuencias eran tan desoladoras que lo aterraban. Le empezó a picar, el ojo, y ese escozor iba creciendo a medida que notaba que su vista iba decreciendo.

El dictamen del médico oculista de su ciudad le fue expuesto en pie, junto a la escalera, en el mismo quicio de la puerta del consultorio:

- Los resultados de las pruebas, Aldebarán, dicen que has tenido algo así como un desprendimiento de retina pero un tanto rara y, por la tipología de la lesión que tienes, esto no tiene solución ni operación. Tu ojo puede ir degenerando con el tiempo, aunque algunas ocasiones esto se regenera, un poco, por sí solo.

Esas palabras le cayeron como una losa en el interior de Aldebarán. Y ese peso interior, el recordar esas frases sentenciales, lo bloqueaba ante cualquier posible acción. Dicen los que creen en los horóscopos que así son los Tauro, y nuestro Aldebarán no podía ser menos Tauro que los demás. Los picores, la pérdida de enfoque, las líneas torcidas… los temores, fueron protagonistas en la vida de cada día desde entonces. Incluso familiares cercanos le profetizaban que eso de perder un ojo estaba escrito en el libro de su genética.

Tuvo, no obstante, buen ojo en pensar que seria adecuado pedir una segunda opinión y, como Aldebarán –cosa ya sabida por todos los que lo conocen- no se andaba con chiquitas, si la segunda opinión era de una de las primeras eminencias mundiales en la materia, pues mejor. Pero, como el dictamen del oculista de su ciudad era corroborado con la pérdida progresiva de su visión, los picores del ojo malo en aumento y las líneas de texto cada vez más torcidas, Aldebarán ya prejuzgaba, ya sabía con certeza taurina, cual seria la segunda opinión y se justificaba ante las repetidas ocasiones en que le insistían en hacer un viaje hasta la gran capital, Babilonia La Grande, para visitarse de la vista:

- Para coger un avión, irme a la gran capital, que me vean en ese Instituto Ocular y que me digan lo que ya sé: “Que la cura va bien, pero el ojo lo pierde”. Pues, para eso, puedo esperar, que estos días estoy “liao” en otras cosas… todavía tengo que acomodar las cosas en el carrito de mi vida.
No fue hasta que, tras la excusa, o el señuelo, de ver las lucecitas navideñas que engalanan las calles, paseos y avenidas de Babilonia La Grande, que Aldebarán accedió a volar. Tal vez, también, porque en el fondo quiso estar cerca de su mejor amiga, Clea y su marido Alfanik, por estas entrañables y señaladas fechas. Y así, después de un año y pico de creciente picor en el ojo del Tauro, Aldebarán cogió ese avión pensando en que, tal vez, de paso, aprovechando la estancia junto a sus amigos, pediría hora en ese Instituto Ocular para una visita en una futura ocasión. Por cierto, cuanto más tarde, mejor.

Al llegar al aeropuerto de la gran Babilonia, tras los abrazos y besos de bienvenida que transmiten el cariño y sentimiento de un feliz reencuentro de las personas que se quieren con ojos limpios, Clea y Alfanik montaron a Aldebarán en el coche y, con la premeditación y alevosía necesaria, sin parar casi ni en los semáforos para evitar la huída (porque en esto de tirarse de un vehiculo en marcha para huir, Aldebarán ya tenía antecedentes) llevaron directamente al servicio de urgencias 24 horas de ese Instituto Ocular al Tauro y a su ojo tuerto. Sorprendido por ver, ante sus ojos, que estaba donde estaba; preso y custodiado por sus amigos; amenazado por un “de aquí no nos marchamos hasta que no sepamos qué tienes”, Aldebarán no tuvo otra opción que acceder a ser visitado. Pero no sin antes someterse, ante la recepcionista, a un interrogatorio de tercer grado donde le preguntaron hasta su profesión, sexo y talla de los calzoncillos.

- Oiga señorita, que yo vengo a que me visiten de la vista. ¿Qué tiene que ver esto con a lo que yo me dedique?

- Es que al Doctor Oculista le es de interés saber el tipo de profesión del paciente, porque en unos trabajos se fuerza más la vista y se “cansa más”…


Clea acompañó a Aldebarán en las consultas de los doctores del equipo médico que lo fueron atendiendo. Su compañía le calmaba el nerviosismo contenido y consolaba su preocupación. Procuraba ganar autoconfianza a través de sus ocurrentes bromas dialectales. A pesar de ello, le produjo cierta incomodidad cuando le preguntaron sobre su fecha de nacimiento. Tras repetir tres veces la frase en volumen decreciente “Veinte de mayo de mil novecientos dabadabadala enfermera acabó por intuir un año cualquiera y decidió no desnudar más la intimidad de ese toro bravo que se sentía temblorosamente enjaulado.

Las primeras pruebas fueron esperanzadoras. Aunque en esto de los oculistas hay una mala costumbre de quererte suspender todos los exámenes: siempre te van preguntando acerca de las letras más pequeñas, de las de la fila de más abajo, hasta que te equivocas. Y a partir de ahí, te dejan por inútil.

De una sala de espera a la otra, de una consulta a la otra, de una enfermera a la otra… pero el Doctor Oculista, único. La primera espada, reconocida a nivel mundial, especialista en córnea, tras verificar los resultados de las pruebas, le confirmó que no tenía un problema grave, sino tres distintos:

* Si veía borroso era porque se tenía que comprar unas gafas nuevas, bien graduadas y, de paso, si eran más chulas, pues mejor.

* Si le picaba, era porque debido al fuerte viento que soplaba en su tierra, el ojo se le resecaba. O se ponía a llorar una vez al día o, algo más cómodo, se ponía lágrimas artificiales cuando notara esa sequedad ocular.

* Y si veía las letras de los renglones que se torcían era porque en la retina tenía un insignificante adelgazamiento de una capa que, en un punto muy pequeño, se tocaban otras dos… o algo así. Pero que era una cosa sin la menor importancia y que, por lo inapreciable que resultaba, no merecía la pena ninguna intervención quirúrgica ni tratamiento alguno.


El diagnóstico hizo levitar a Aldebarán, el rostro serio que mostró al bajar del avión se le había convertido, en un par de horas, en una brillante sonrisa. Atrás había dejado el desafortunado crédito de las palabras del oculista de su ciudad, el peso de la losa en su interior, el año y medio de angustia ante el miedo a perder la vista… y delante de él tenía la alegría del futuro. Un provenir esperanzador. Estuvo seguro que, como mínimo, en esos dos cortos días que le quedaban para estar en la Babilonia La Grande, junto a Clea y a Alfanik, percibiría con una mayor intensidad todos los cinco sentidos. Olores, colores, formas, texturas, sonidos, sabores… todo un mundo para seguir viendo, viviendo y disfrutando.

Al salir de ese Instituto Ocular, con ese ánimo reanimado, el frío del día de los Santos Inocentes no les pareció tan intenso. Caía una lluvia fina y soplaba un poco el viento. Alfanik abrió el paraguas que tenía en el maletero del coche y los tres juntos, bajo el mismo cobijo, pasearon por las calles de la gran capital viendo felizmente las lucecitas de la Navidad, como si de un premonitorio sueño se tratara.


Por Fiz Cotovelo
Gràcia, día de Reyes de 2010

27 comentarios:

Malvís dijo...

Ese sí que debió ser un gran regalo de Reyes para el protagonista. Y no como me ha ocurrido a mí, que ni siquieran pasaron por aquí. Yo, que he intentado portarme lo mejor posible, fumando y bebiendo no por gusto, sino por hacer más liviana la crisis a tabaqueros y cosecheros de la ancha España; que he procurado estar más tiempo con mis amigos, no para disfrutar de ellos, sino para suministrar el correspondiente grado de penitencia que rehúyen de los confesionarios y, en fín, que he subido de dioptrías para no ver lo que pasaba a mi alrrededor, sin embargo, ¡nada¡. Puede que algo tuviera que ver en esto Mongui, cuando anoche de madrugada, tras oir ruidos en la terraza, cumpliendo su cometido de fiel guardián, mordiera los testículos a Melchor, robó la corona de Baltasar para adornar el roscón, y Baltasar, pálido, salió en estampida.

Pero ahora que leo esto tuyo, Fiz, creo que mi mejor regalo de Reyes estaba por llegar. Un abrazo a esa Clea y al tal Alfanik, secuestradores sin rescate, porque no tienen precio.

Polvorilla dijo...

Ya me hubiese gustado estar ahí a tu lado y darte amor y charleta,que uno te ve, así, que parece que te vas a comer el mundo y luego..."cagao por la pata p`abajo". Ya sé que Clea y Alfanik no tienen precio pa las consultas, tú tampoco lo tienes pa las consultas ajenas,que te "hases" el amo y hasta cuentas si falta un "selador" (vamos como aquella cansionsilla de no sale la cuenta porque falta un churumbel). Y nada, que veas el mundo mejor y que sigas hasiendo penitensia con los amigos ya que no nos importa haser de avemaría o de rosario. Aquí estamos pa lo que quieras.

Malvís dijo...

Polvorilla, paisana, comadre y reina mía. ¡ tú si que me entiendes¡. Vamos a ver. ¿ Te imaginas una encerrona de tal calibre dónde empieza una recepcionista preguntándote qué problema tienes?. ¡ Coño, pues yo muchos, señorita, pero no es cuestión de poner a contárselos a usted ahora con lo que está cayéndo. Además, que yo vengo aquí por esto del ojo¡. Y la otra doctora que te pregunta por qué has tardado tanto en ir. Y como no le iba a decir que estaba acojonao, pues se me ocurrió aquello de que habían tardado mucho en hacerme el pasaporte. Y cuando llegas casi al final, va el "chavaliyo" de los rayos láser y me pregunta la edad delante de dos hembras de bandera ¡ no te jode. Oiga que uno tiene que cultivar su imagen¡

KALMA dijo...

Hola! Realmente no tengo claro si eres tú Malvís, el convaleciente, este tema es nuevo, no tengo idea. No es porque no me guste la gente meritoria como tú, que velas por todos los séctores, jajaja. Lo que tengo que claro, es que tratar este tema con esta fina ironía, en "el jueves" la llaman a tú anfitriona "inseguridad sucial" jjjj, con este humor, aunque vaya por dentro, ser capaz de expresarlo así, como si nada, en un todo, hace falta... no te lo voy a poner como lo expresariamos en mi pueblo, Vallekas, es de ser ¡Valiente! Un abrazo.

Aldebarán dijo...

¿ Ves Kalma?. Ya está ese endiablado Malvís queriéndome restar protagonismo. El del "ojo güero" soy yo. Bastante buena vista tiene ese joío Malvís para haberse sabido rodear de gente tan guapa como todos vosotros.

RIVIERE dijo...

Sobre la seguridad social no pienso decir nada,sino es en presencia de mi abogado.
Y para la medicina privada,no tengo más que parabienes...que despachos,que lujo y que atención...Eso sí,hay que llevar papel moneda en abundancia,que es con lo que se pulen tales "diamantes"...
¿Por que dicen siempre eso de cómo no ha venido antes?,¿Antes de que? Pero si antes no me dolía...jolin,si es que queréis poner la venda antes de la herida...ansiosos...
Un abrazo.

juancar347 dijo...

Sea como sea, a veces el remedio es peor que la enfermedad. O dicho de otra manera, es tanto el miedo que solemos tener al acudir a la consulta del médico (más si es un especialista) que a veces nos auto-castigamos a nosotros mismos, pensando en lo inevitable cuando en realidad aún tiene solución. De cualquier forma, y a pesar de lo mal que está la sanidad, lo que no se consiga en la Gran Babilonia...Por cierto, la foto representa a la perfección los peores palacios el vicio de la Babilonia en cuestión. Un abrazo a todos

LAQUEDUERMECONPEDRO dijo...

Si ya se lo venía yo diciendo al susodicho, que no era cuestión de vanidad, ni sólo por estética. Que las antiparras hay que mudarlas de vez en cuando. A más que la vista cambia como la vida misma, esos quevedos andaban ya un poco demodé.
Y él con las dudas, las vacilaciones... Es que también me pica y escuece ...
Y yo erre que erre, siguiendo el más básico instinto maternal y la receta de la abuela ... No te va a doler, demonio, si te quemas las pestañas con el "internés". El alivio a tanta desazón y sequedad... ocular,¡ vayamos a leches!, es rápido y sencillo ...Tanto que te gusta estar en remojo... ¡Hidrátate con manzanilla , lávate el ojo!
Y el otro: Pero si ya me baño y no veas como se me pone cuando me cae el jabón!! Y para beber yo soy más de Ribera del Duero!!

Así es que, como buena amiga, no sólo le di el consejo si no que también le proporcioné los remedios
abasteciéndolo de suero para la ablución, manzanilla para infusión y algodoncitos para una cómoda aplicación... Pero como todo era del "Mercamona" lo metió en la despensa en vez de en el botiquín y al no ser ingredientes que utilice en la cocina con asiduidad seguro que ya se le habrán caducado...
Ya lo decía Lope de Vega: "No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo tomar"

Pero claro es que él es un Tauro (Aldebarán, no Lope) y yo sólo una sin papeles.

Un afectuoso besico.

Clea dijo...

Es que el truco esta en saberlo engatusar:

-"Vente a ver lucecitas, vente a ver lucecitas, ya verás que bonitas están"

Luego si se resiste y dice que en su ciudad también las hay, se empiezan con unos pucheritos:

-"Es que con unas fiestas tan entrañables y tu no quieres ver las lucecitas conmigo, con lo que nosotros te queremos!! ...pero que dices?? ...que en la tierra del Indalo también las hay.. pero hombre! como vas a comparar con las de Babilonia la Grande!!!

Total que para evitar mosqueos, acaba cediendo y cogiéndo el avión..., despuès sólo falta esperar su llegada, subirlo al coche, cerrar los seguros del coche, atarlo bien atado al asiento y to tieso p'arriba!!!

Y lo más importante, hablarle en babilonico que así no se entera de lo que se esta cociendo!!

Si es que somos de malos!!!!

***

Alfanik dijo...

Y continúo sin saber cuántas primaveras tiene el mozo este de Aldebarán. Es que no hay manera, ni dando propina al personal de enfermería para que suelte el año de nacimiento! No, si al final habrá que engatusarlo para hacerle las pruebas del carbono14 :)

.

pallaferro dijo...

Dí que sí, Alfanik,

Que este Aldebarán es muy Tauro y no suelta prenda ni con sacacorchos.

Y cuando se le mete entre ceja y ceja que quiere ir a cenar bajo la luz de una Vela, pues debes ceder en las costumbres de los anfitriones y los invitados y permitir que sea feliz, al menos por una noche.

:)

Fiz dijo...

Ya veo que os gusta el relatillo, pero no os creáis nada de lo que aquí se dice que pasó... No os habéis fijado que todo eso pasó en el dia de los Santos Inocentes ???

:)

Aldebarán dijo...

Pues ¡ me lo repita, Fiz¡. ¿ Acaso fue una inocentada el follón de luces que tuve que aguntar en los aparatos diabólicos de aquel zulo-clínica donde me secuestraste?. Eso si que eran estrellas, barras y luces de colores y no las del Paseo de Gracia. Me pusieron el ojo "espatarrao" ( ¡ que ojo tan grande tienes, decía la Caperucita¡).

¿ Y la otra. Pues no va y dice que no hago caso?. ¡ Vamos a ver¡ Si se te ocurre traerme "manzanilla", ¿ cómo quieres que me la ponga en el ojo, si a mí lo que me "mola" es bebermela en copita refrescada antes del aperitivo?. Y las abluciones, me tocan en Ramadán.

Respecto al truco del engatusamiento, me doy por aludido y viendo lo visto, aunque había hecho propósito de Año Nuevo de dejar de fumar purillos, le he cambiado por aprender idiomas. Me acabo de matricular para aprender "polaco".

Y otro. A tí, Alfanik, te vuelvo a decir lo que te conté. Decidí copiar el truco de mi compañero de internado, que cuando en el primer día nos hacían decir la profesión de nuestro progenitor, ante tanto "notario", "secretario", "boticario", etc, él siempre respondía en tono decreciente... "..."etario". Y es que al final, sólo al final, comprendí que se trataba de una nueva profesión: PROPIETARIO¡¡¡.

Yo, por de pronto, pienso tomarmelo esto con "Kalma".

Missis B. dijo...

Buen relato del ojo que casi pierde, mia culpa por decirle que eso era hereditario,supongo que no tendrás idea de hacerme a mi un relato tan bien acoplado para mis dientes o mejor dicho, pera mis tornillos?, me gustaria ver un escrito tan virtuoso como el del ojo.besitos

Malvís dijo...

A tí, Missis Brillet, no habrá que hacerte un relato, sino un MONUMENTO si eres capaz de hacer una andrajada para una veintena de hambrunos intercomunitarios. ¡ Oye, chica, saca de la alacena la olla esa de las bodas, que de ésta no te libras¡

Aurum dijo...

Si era el dia se Santos Inocentes pediria una 3a opinion quizas el medico, muy profesional eso sí, gasto una inocentada...

Bromas aparte, es alentador tener tan buenos amigos, que a pesar de nuestro empeño nos fuerzan a tomar buenas decisiones.

aldebarán dijo...

No fotin, Adriá. Ahora que yo estaba tranquilo, vuelves a sacar los fantasmas ( bueno, tratándose de Aurum, los murciélagos) del armario.

Pero no te confundas. Yo no subí para ver a mis amigos ni las lucecitas esas de colores, sino para entregar un móvil rosa a alguien muy, pero que muy especial.

Un abrazo

Missis B. dijo...

Querido Malvís, la olla lleva lista casi un año, pero todavia me quedan cinco meses de sopas de ajo,espero que la andrajada sea de las que hacen historia y sobre todo con sorisa profiden,besitos.

Aurum dijo...

Buf si subiste para entregar el movil, hace ya mucho tiempo que estabas cavilando como de dar el primer paso.

aldebarán dijo...

No, Aurum. Lo que ocurre es que se me olvidó el Manual de Instituciones, digo, de Instrucciones en tres tomos para que pudiera ponerlo a funcionar derechamente.

Un abrazo

Aurum dijo...

jajaja ya vi los tres tomos
I francamente, ahora admiro más el trabajo de aquél que debe recordar gran parte de ellos.

^^ saludos!

Nuri y Jordi dijo...

Aurum...quieres dejar de chatear con esa gente de mal vivir y ponerte a estudiar!!!

saludyromanico dijo...

Para saber más sobre Aldebarán, el ojo de Tauro:

http://pallaferro.blogspot.com/2008/08/el-ojo-del-toro.html

Un saludo

KALMA dijo...

Y tras unas merecidas vacaciones, leo esto, y además de llegar a la conclusión de señores ponganse armadura antes de asistir a un centro médico, público o privado. Y viendo, que el tan sabido miedo o incluso, pudor, a veces nos hace dar por perdido lo que aún late...
Pues que puedo decir: No voy a decir que me alegro, aunque está claro ¡Malvís quédate tan divino como estás! Sí voy a decir ¡Aldebarán un crack! Y he dicho las dos cosas, jajaja.
Y vamos a curiosear el enlace... Abrazos.

Aurum dijo...

Papa! No sabi nada de ti desde que te fuiste a comprar tabaco!

Anderea dijo...

Ja, ja, ja, ja... Lo que se dice desternillarse.

Felicidades a la "dueña" de la dueña del móvil rosa.

Pilar Moreno Wallace dijo...

De película parece. :-))) y con su momentos de terror ...
Abrazo


Publicación 2006
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