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lunes, 14 de octubre de 2013

Fiat Lucem

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El ojo de Tauro. Cuatro años después:




Las había de todos los colores: blancas, verdes, rojas, amarillas...

Las primeras, irritaban y escocían. Las verdes, proporcionaban un irresistible dolor, mientras las otras, fijaban el objetivo y sosegaban.

A través del fieltro verde, por el agujero abierto, imaginas el cañón de la escopeta que apunta presta al disparo, pero no encuentras presa a la que avistar, sino pantalla de luz que te vislumbra, te alumbra y deslumbra. Porque tú, sólo tú, eres la presa recelosa y temblorosa.

Los bips bips cadenciosos del ordenador, el brazalete de goma que aprieta y se desinfla automáticamente, las órdenes cortas y precisas y los sisibeos aprendidos, conforman el coro ritual de un proceso que se asume como necesario el día en que vas a hacerte la prueba de resonancia magnética en el pié y por no distinguir la pantalla de aviso de tu clave, te presentas, desnudo, en la sala de mamografías ante la estupefacta mirada de la enfermera.

Mientras a través del monóculo de fieltro sigues el juego de la luz, ves desfilar la afiliada hoja del bisturí hasta que la anestesia cumple su misión. Después, sólo luz interrumpida por fases de penumbra que resurge en espasmos con forma circular. La lente te penetra, busca hueco y se acomoda. Cuarenta minutos que son como los cuarenta días y cuarenta noches bíblicos que, al final, quedan compendiados y resumidos en tus miedos con la llegada de una frase en forma de aquella paloma que volvió con la rama de olivo: "Todo ha ido bien"


Después, nada importa ese calendario de colirios ni la prescripción de que aquellos huevos que otrora tuviste en la garganta, tomen forma plastificada para ponerlos, a forma de parche pirata, como cobertores de seguridad en los ojos. Y piensas y valoras que lo importante, lo únicamente importante, han sido esas llamadas de aliento, esos besos y esos abrazos recibidos. 

Porque es, entonces, no sólo cuando sientes, sino que ves que eres querido.







10 comentarios:

Baruk dijo...

Pero ...quién no va a quererte a ti? con el gran corazón rojo que tienes!

Y ahora, cuando te veamos, exclamaremos:

Malvís, Malvís... pero que ojos tan grandes tienes!!

y dirás: Son para veros mejorrrrrrr!!!

Alkaest dijo...

Quererte, se te quiere... y eso que a veces te haces de rogar.
¿Pero quien es perfecto?

Pues nada, compadre,a usar con la prudencia y sabiduría que da la edad -o debería dar- esos renovados "ojos de águila", en exacta conjunción con tu "lengua de víbora", para goce y deleite de propios y extraños.

Que sea por muchos años y nosotros que lo veamos...

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

La verdad es que quererte no es difícil, sobre todo cuando leerte, con esa franqueza que derrochas y esas cualidades tan humanas con las que nos pegas esos pases de verónica, despiertan no sólo ternura, sino también ese deseo de vivir como un ser humano, afrontando esas vicisitudes que nos depara la vida, aunque sea con dos huevos fritos en la garganta y un trago de bilis para aguantar el tirón. La verdadera valentía es pasar el trago y admitir que se ha sentido miedo. Ahora bien, si me entero de que has salido del quirófano más alto, más rubio y con los ojos más verdes...¡pies para que os quiero!. Un fuerte abrazo y no dejes de ser nunca ese grandioso ser humano, del que siempre me he sentido orgulloso de llamar no sólo Maestro, sino también Amigo.

Esca dijo...

Unos cuantos sentidos dicen que tiene el ser humano,todos vitales en el desempeño de una vida llamada normal,todos ellos juntos nos hacen ver ,oir ,palpar,oler...la vida a cada cual de una forma diferente dependiendo de uso que les demos con mas o menos intensidad a cada uno,el mas preciado para mí es la percepción de todo lo que me rodea,ese sentido no es físico y algo me dice que está en mi corazón,donde tú,amigo Malvis y lo sabes bien,te tengo guardado en un rincón muuu grande,pues lo ocupaste hace ya años y con el paso de los años me lo tienes cada vez mas ocupado,
Un abrazo Esca

pallaferro dijo...

Vaya relatillo! Ni que lo hubieras visto y vivido en primera persona!

Faltaron fotografías de la escena en calzoncillos en la sala de mamografías, o de los huevos de plástico cubriendo los ojos... pero mereció la pena un abrazo de ascensor.

Pero, como dijo mi géminis Syr de Malvís en el Corral de la Comedia: "ya sin embarazo, se le atiza un estacazo y... a otra cosa, mariposa!"

chis dijo...

Qué buen relato desde el lado del paciente, que es el que cuenta.
Que se preparen esos "misterios", simbolismos, disquisiciones y cualquier tipo de dato no aclarado o malinterpretado por algún "docto" del románico.
A partir de ahora tu clarividencia hará la luz.
Que nosotros lo veamos y que tú veas que te queremos, como así es.

Anderea dijo...

La verdad, Malvís, es que me alegró mucho saber que tú y tu ojo estabais bien. Fue una estupenda noticia.

Que disfrutes la maravilla que es tener buena vista.

Baruk dijo...

probando, probando...

Malvís dijo...

Muchas gracias a todos, amigos. Gracias, de corazón. ¡ Nos VEMOS¡

KALMA dijo...

Hola! He preferido esperar para comentar esta entrada ¡¡Te quiero!! Y además, seguro lo lees en mayúsculas. Un beso.


Publicación 2006
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